domingo, 27 de marzo de 2016
martes, 30 de junio de 2015
jueves, 14 de mayo de 2015
Sima del águila
Uno de los valientes en la expedición, Pablo Luis Núñez
Curro López, en el besatecho de la sima del Águila
Barranco Calzadillas, 9 de mayo de 2015
El 9 de mayo fuimos desde la Roca Madre a hacer el Barranco Calzadillas. Lo pasamos genial y todo el mundo estuvo a la altura. Los valientes fueron: Manuel de la Fuente, Jorge Serrano Feliú, Borja García León, José Ignacio Romero, Juan González Alorda y yo.
En la imagen, Jorge Serrano en el primer rapel.
En la imagen, Juan González Alorda y Borja García León en primer rapel.
Borja García León en el segundo rapel desde la parte alta.
José Ignacio también en el segundo rapel, mostrando la entereza que siempre le ha caracterizado.
Los 4 mosqueteros en lo alto del último rápel.
Caminito del Rey
El pasado 10 de mayo varios de la Roca Madre fuimos a hacer el Caminito del Rey. Allí estuvimos bañándonos en el embalse del Guadalhorce, saltando desde la presa y disfrutando de las vistas.
A las 14 nos dirigimos hacia la salida del Caminito desde Ardales, pero por el fuerte viento (¿?) no nos dejaron entrar. Al final decidimos subir el pico que queda por encima del Caminito para quitarnos el mal sabor de boca. Así al menos pudimos ver las pasarelas y el puente desde arriba. Las vistas desde allí eran espectaculares. Hicimos algunas fotos que ponemos a continuación.
A las 14 nos dirigimos hacia la salida del Caminito desde Ardales, pero por el fuerte viento (¿?) no nos dejaron entrar. Al final decidimos subir el pico que queda por encima del Caminito para quitarnos el mal sabor de boca. Así al menos pudimos ver las pasarelas y el puente desde arriba. Las vistas desde allí eran espectaculares. Hicimos algunas fotos que ponemos a continuación.
lunes, 9 de marzo de 2015
Sima Begoña
Espectacular visita a la Sima Begoña, en la zona de Alameda, Málaga.
La sima tiene una entrada tortuosa, con varios fraccionamientos, para después entrar a una enorme bóveda en un rápel en volado de unos 20 metros o más. ¡Espectacular! ¿Cómo es posible que de una entrada tan estrecha... se acabe en una oquedad de semejantes dimensiones? ¿Quién se creería semejante engaño, que el firme suelo que pisas no es más que una fina capa en lo alto de un vacío de decenas de metros...?
No hay palabras para describir lo que hemos visto y lo que hemos compartido juntos. La frase que más se ha escuchado a lo largo de estas horas de exploración ha sido: "¡Esto es flipante!".
Además, aprovechamos para darle caña a las cámaras y nos hemos hartado de hacer fotos, más de 400.
¿No os pasado alguna vez que después de dos horas de un buen peliculón, os decís al terminarla: "es que esta peli es tan buena, tan buena, que la vería otra vez ahora mismo"? Pues yo te digo: Es que flipamos tanto en la cueva, que yo ahora daría lo que fuera por ir ahora mismo para allá, otra vez, ¡cuando hace menos de 24 horas estábamos todavía alli!
Me vienen a la cabeza muchas preguntas mientras exploramos la Sima Begoña. Aunque íbamos en tono festivo y no han faltado las bromas en la aproximación a la sima, una vez dentro se hace el silencio. Nos hemos vistos poseídos de una fascinación tan grande que nos hemos visto obligados a callar y a alucinar. Y a dar gracias a un Dios que guarda estos misteriosos secretos para solo unos elegidos.
Espectacular colección de burbujas y corales que asoman por doquier en Sima Begoña.
En una de las oquedades con menos pronóstico dentro de la sima, allí se metió Mateo en una insaciable búsqueda de tesoros... y lo obtuvo. En mi opinión, la gran maravilla de la sima se encuentra al final de este recorrido. No hay palabras, ni fotos... para describir el sentimiento de belleza que nos sobrecogió cuando, sin esperarlo, llegamos a esta sala...
Estoy convencido que algunas de estas formaciones habrían "colado" en una feria de repostería en la que estuve recientemente. Exactamente igual que esas fuentes de chocolate derretido que fluyen en un constante retorno... Pero unas columnas de casi dos metros de altura... o más.
Una de las pensamiento que más me embargó era el capricho de estar nosotros (¿por qué nosotros?) en ese terreno virgen donde solo unos pocos habían logrado entrar: ¿será posible que estos tesoros estén aquí, tan peligrosamente expuestos, para que cualquier insensato que venga sin cuidado destruya en un minuto lo que la Naturaleza ha tardado millones de años en formar? Me cuesta creer que alguien que ha visto semejante belleza no se sienta obligado a protegerlo, pero no lo sé. "Hay que gente pa tó".
Reconozco que siento una especial debilidad por las estalactitas... Qué pena que no hiciéramos más fotos de estas increíbles formaciones donde tan fácilmente se puede entender su origen.
¡Flipante!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










.jpg)







